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Seguridad

Resistencia al fuego de la construcción con rastrojo de cereal

Red BioSIP® · Lectura de 4 min

"¿No se prende fuego?" es probablemente la segunda pregunta que aparece apenas alguien escucha que un muro está hecho con paja o rastrojo de cereal (la primera suele ser sobre la normativa, que ya la respondimos en otro artículo). Tiene sentido: la imagen mental es la de paja suelta ardiendo en segundos. Pero el comportamiento del rastrojo comprimido dentro de un panel BioSIP® es muy distinto al de la paja suelta.

Los tres elementos que necesita el fuego

Para que exista combustión tienen que estar presentes al mismo tiempo tres elementos: combustible, oxígeno y calor. El rastrojo suelto y la madera son, efectivamente, combustibles. Pero dentro del panel, el rastrojo está comprimido — y al estar comprimido, no tiene oxígeno circulando en su interior.

Esto provoca que, frente a una fuente de llama, el rastrojo se carbonice en la superficie y después se apague por sí solo, sin propagarse hacia adentro. Con la madera del bastidor pasa algo equivalente: se carboniza en la superficie, y esa capa carbonizada actúa como aislante, retrasando que el fuego siga avanzando.

Un aliado inesperado: la sílice

El rastrojo de trigo tiene, además, altos contenidos de sílice. Como mineral, la sílice desencadena mecanismos que disminuyen la velocidad de combustión — es uno de los motivos por los que este tipo de fibra vegetal se comporta distinto a otras.

Qué pasa (y qué no pasa) cuando se queman

Tanto el rastrojo como la madera, al quemarse:

En conjunto, esto hace que el sistema BioSIP® tenga un comportamiento frente al fuego comparable — y en algunos aspectos más seguro — al de sistemas constructivos con materiales sintéticos, que sí pueden derretirse, gotear o liberar humos tóxicos.

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